Qué debo de saber antes de espiar un correo electrónico

¿Estás tentado de leer los correos de tu pareja? ¿Intentas averiguar la clave de acceso a su correo o redes sociales? Quizás hay cierta información que debes tener en cuenta.

Si alguna vez has tenido la tentación de echar un vistazo a la correspondencia de tu pareja, deberías saber que existe una fina línea que separa la simple información de la invasión del derecho fundamental de intimidad y por eso se debe saber cuándo se está incurriendo en un delito.

La vulneración de la intimidad se sucede cuando se penetra sin derecho en el ámbito personal de otro individuo, como escuchar una conversación telefónica, apoderarse de papeles o interceptar su correo (postal o electrónico). Si en esa vulneración se descubre un secreto (sea divulgado o no) se incurriría en un delito de descubrimiento y revelación de secretos. No es necesario que sea técnicamente un secreto, pero sí que tenga un razonable contenido personal.

El Delito de descubrimiento y revelación de secretos está tipificado en el artículo 197 del Código Penal, castigándose con pena de prisión que pueden ir desde 1 hasta 4 años y pena de multa de una duración entre 12 y 24 meses.

Se tipifican como delitos de descubrimiento y revelación de secretos los casos de:

– Apoderamiento de papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales.

– Interceptación de telecomunicaciones o utilización de artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación.

– Apoderamiento, utilización o modificación en perjuicio de tercero, datos reservados de carácter personal o familiar de otro que se hallen registrados en ficheros o soportes informáticos, electrónicos o telemáticos, o en cualquier otro tipo de archivo o registro público o privado.

– Alteración o utilización en perjuicio del titular de los datos o de un tercero.

Así que debes pensártelo dos veces antes de hacerte con la clave secreta de tu pareja y acceder a sus correos electrónicos o sus redes sociales. Y aún más si te haces pasar por la otra persona, porque estarás cometiendo un delito penal.

¿Pero qué sucede cuando se accede al correo de un empleado?

En el caso de las empresas, éstas sí pueden vigilar los correos internos de sus profesionales, incluso las redes sociales utilizadas desde los dispositivos de la empresa. Aunque la compañía debe marcar unas líneas como la de comunicar al empleado que los equipos pueden ser monitorizados y vigilados. Ese control debe ser como apunta el jefe del área de laboral del despacho Pérez-Llorca, Daniel Cifuentes “proporcional, necesario y lo menos invasivo posible, evaluando el choque entre el derecho del interés empresarial y la privacidad del trabajador”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0

Tu carrito