Espionaje. Cuando la realidad iguala a la ficción

Existen en la ficción personajes que con los años se han proclamado protagonistas del imaginario colectivo de las personas de todas partes del mundo. Uno de esos personajes es el espía más famoso de todos los tiempos: James Bond. Este inmortal personaje nació de la mano del escritor Ian Fleming en 1953. Dicho artista lo convirtió en un agente encubierto afiliado al Servicio de Inteligencia Británico MI6 con licencia para matar. Pero si algo caracteriza a este singular caballero es su elegancia, su don de palabra y sus artilugios. Estos disparatados inventos le ayudan en la consecución de sus misiones a lo largo de sus veinticuatro películas, y aunque parezcan ficticios, algunos de estos gadgets son reales a día de hoy. ¿Qué profesional no disfrutaría usando uno de estos?

El Busca

Desde Rusia con amor (1963)

En 1949 nace el llamado mensáfono cuyo principal uso fue alertar a los doctores de un hospital de Nueva York de los servicios de urgencias. Este primer modelo carecía de pantalla o memoria para guardar mensajes, y sólo se usa como modo de alarma. No fue hasta una década después del estreno del film Desde Rusia con Amor que el objeto se popularizó, alcanzando su mayor auge en los noventa. Treinta años antes, Bond ya recibía instrucciones a través del dispositivo, el peligro tiene sus ventajas.

La Radiofaro de rastreo

Goldfinger (1964)

La Radiofaro es un dispositivo portátil de localización para realizar seguimientos gracias a la tecnología satélite. Bond fue pionero sin duda, ya que la tecnología GPS nació ese mismo año. Actualmente podemos aplicarla para localizar vehículos, individuos o animales. Sus aplicaciones son múltiples y se trabaja con ella en diferentes áreas que requieren conocer la posición de un determinado objeto: vehículos comerciales o particulares, población animal de una determinada especie, presos con pulsera telemática o personas enfermas o envejecidas con problemas de ubicación. El Sistema de Posicionamiento Global es un elemento básico que nos facilita, al igual que a Bond, nuestra labor de espionaje.

El Bell Aerospace Rocket Belt

Operación Trueno (1965)

Este supersónico cinturón, también conocido como simulador de vuelo lunar LFV. Fue ideado por la NASA a mediados de la década de los sesenta para una de las expediciones Apollo, aunque el concepto se llevaba estudiando desde los años veinte. Este cinturón de propulsión usa los gases de los motores que lo constituyen para que el usuario pueda alzarse del suelo y volar. Es uno de los artefactos de la saga de películas de James Bond más mítico que actualmente sigue en estudio y desarrollo, intentando sobrepasar el récord de treinta segundos de vuelo.

La Cámara de espionaje Minox

Al servicio Secreto de su Majestad (1969)

Usada por nuestro carismático protagonista para fotografiar documentos de manera clandestina. En el presente, las cámaras espías puedes esconderse en multitud de objetos. Entre ellos, encontraremos las cámaras anillo, que ya lució este elegante espía en la película En la mira de los asesinos (1985). Sin embargo, actualmente no necesitaremos ni siquiera llevarlos encima ya que podemos ocultarlas en bolígrafos, mobiliario, botones o pines.

El Scanner Biométrico

Los diamantes son eternos (1971)

El scanner biométrico o sensor de huella dactilar se usa en la actualidad para entrar en áreas de acceso limitado, fichar en algunas empresas o como parte del registro oficial del estado a través del DNI electrónico. Pero la mayor aplicación de este sistema de filtrado es la protección de información personas en ordenadores, PDA y teléfonos móviles. También existen sensores de reconocimiento mediante retira o estructura facial, ninguno de ellos se resistiría a las prótesis suministradas a nuestro 007.

Distorsionador de voz

Diamantes para la eternidad (1971)

Este objeto permite al malvado asesino de la esposa de James Bond, Blofeld,  cambiar las voces a su antojo confundiendo así a sus rivales. Mucho más sofisticado que poner un pañuelo en el micrófono y sin duda más exitoso. A día de hoy podemos descargar aplicaciones que nos permiten distorsionar nuestra voz de una manera fácil y en su mayoría divertida, pero en los años setenta esto dejó al personal con la boca abierta.

El Reloj Inteligente multifunción

Sólo para tus ojos (1981)

Este exquisito reloj, de impensable tecnología en la década de los ochenta, permitía al espía recibir mensajes digitales y ser usado como walkie-talkie entre él y la organización secreta. En cualquier caso, este sorprendente complemento fue la envidia de todos los informadores y de aquellos que soñaban con dedicarse al espionaje hasta que hace un par de años una compañía de sistemas operativos presentara el reloj multifunción con capacidad de grabación, llamada y recepción de mensajes.

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