Despedida por tapar una cámara de vigilancia

La plataforma electrónica de noticias Estrella Digital se ha hecho eco de una noticia cuanto menos singular. En ella se habla del despido disciplinario de una joven que realizaba una labor de seguridad en un complejo de oficinas y tapó con una bolsa la cámara de videovigilancia colocada por la empresa para la que trabajaba. La joven defiende que lo hizo atendiendo a su derecho a la intimidad personal, ya que en el centro de control realizaba actos de higiene íntima y se cambiaba de ropa.

Hechos que desembocaron en despido

El día 9 de Marzo del año 2013, cercanas las 7:00 horas, la trabajadora desarrollaba su labor de vigilancia consistente en el control del acceso de vehículos y personas y supervisar las pantallas de los distintos monitores a los que se envían las imágenes capturas en múltiples cámaras de seguridad de todo el recinto, así como supervisar los sistemas de alarmado y protección contra incendios de una empresa de distribución. En ese momento, concretamente a las 6:42 horas, la joven decidió tapar con una bolsa de basura la cámara de seguridad situada en el centro de control desde donde ella trabajaba y no se retiró el objeto hasta las 16:42 horas. Esta conducta fue justificada por la operaria alegando que utilizaba el espacio de manera frecuente como zona para afanarse en su higiene íntima. Ese mismo mes de Marzo, el día 21, la empresa notificó el despido disciplinario de la chica con efectos inmediatos.

Juicio y sentencia

La joven despedida decidió demandar a la empresa, aduciendo como motivo del recurso que la existencia de una

cámara de vigilancia en su lugar de trabajo vulneraba su derecho a la intimidad personal y a la propia imagen. La trabajadora defendía que la empresa había tenido total conocimiento de la perpetración de dichos actos íntimos relativos a la higiene y que la sanción había sido desproporcionada. La Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha entendido el despido como procedente mediante la sentencia con fecha 6 de Junio de 2014. Afirma que en este caso el derecho de la trabajadora no se ve vulnerado ya que el centro de control se sitúa en un local a pie de calle con ventana directa al exterior y disponía de un servicio en el mismo módulo. El Supremo considera que la operaria actuó motu propio ejercitando un derecho que pensaba que le correspondía inutilizando de manera temporal un medio de vigilancia de la empresa que la contrató.

Protección y control laboral

La localización de la cámara que tapó la trabajadora con una bolsa de basura durante su jornada laboral tenía como finalidad la de protección del local donde trabaja la joven y no el control de la actividad laboral de la misma. La inutilización temporal del dispositivo de grabación de imágenes se llevó a cabo sin haber sido formulada ninguna queja que le asistía respecto a la colocación de la misma en el área de trabajo. El Tribunal Supremo considera, como bien reflejado queda en la sentencia, que la conducta de la trabajadora despedida vulnera las obligaciones laborales recogidas en el artículo 54.2d) del Estatuto de los Trabajadores de forma consciente y voluntaria, lo que lógicamente deriva en un despido de las características similares al dado. La empresa tiene también derecho a proteger el patrimonio empresarial y a comprobar que se cumplan las obligaciones de los trabajadores. Si bien cámaras y micrófonos no pueden ser ocultados por tratarse entonces de un atentado a la intimidad del operario, si pueden ubicarse cámaras dentro del recinto empresarial como medida de protección, como es el caso. Sobre todo cuando el local de trabajo se encuentra a pie de calle. Sin duda el despido queda, según el Tribunal Supremo de la comunidad de Andalucía ampliamente justificado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

0

Tu carrito