Cómo son las cámaras espías

¿Qué son las cámaras espías?

Vamos a explicar cómo son las cámaras espías. Lo primero que debemos aclarar es que una cámara espía, es una cámara que está oculta en un objeto cotidiano, o que ha sido diseñada para instalarse y funcionar sin que se detecte a simple vista.

Por tanto, no podemos dar una sola descripción de cómo son las cámaras espías, ya que podemos encontrarlas con todo tipo de diseños y en todo tipo de objetos, por inverosímiles que nos parezcan. No obstante, hay 3 cuestiones básicas que debemos tener en cuenta para hacer una elección correcta de nuestra cámara espía: el espacio en el que queremos grabar, el contexto y el tiempo que necesitaremos grabar.

Por supuesto, hay muchos más aspectos a valorar pero estas serán las tres primeras preguntas que debamos hacernos antes de iniciar nuestra búsqueda, y las que nos detendremos a explicar en este artículo.

Aspectos fundamentales a la hora de elegir una cámara espía

Como decíamos, debemos tener en cuenta que lo más importante en una cámara espía es que no se detecte, como hemos explicado más arriba en cómo son las cámaras espías, porque entonces perdería su condición de espía y el objetivo de nuestro seguimiento. Por eso antes de meternos en cuestiones técnicas, debemos pensar en que el diseño de nuestra cámara pase desapercibido en el lugar y la situación en la que la vayamos a usar.

Por ejemplo, el contexto es muy distinto si queremos pillar una posible infidelidad de nuestra pareja, o descubrir a ese compañero de trabajo que nos roba el almuerzo cada día. En el primer caso debemos buscar un objeto casero cotidiano que podamos dejar en nuestro dormitorio o en la entrada de la vivienda sin que llame la atención, como un reloj despertador, por ejemplo. En el segundo caso debemos buscar un objeto típico de nuestro ambiente de trabajo, como un pen drive si trabajamos en una oficina, o una botella de agua si trabajamos en una obra.

También es importante que decidamos si la grabación la realizaremos nosotros mismos llegado el momento, o si dejaremos la cámara instalada para que haga su trabajo. Dependiendo de si va a ser una cosa u otra, es importante que nos fijemos en los controles y los mecanismos de manejo de los que dispone la cámara, así como del diseño, una vez más. Pues si vamos a grabar nosotros mismos, más que ocultar una cámara que tengamos que manejar a tientas, sería conveniente elegir una cámara que podamos llevar abiertamente a la vista pero de la que nadie sospeche, como unas gafas espía, un reloj de pulsera o un llavero.

Un detalle muy importante en el que a veces no se piensa a la hora de comprar una cámara espía es que los LEDs luminosos permanezcan apagados mientras se realiza la grabación, para que las luces no atraigan atención indeseada.

Respecto al tiempo, debemos hacer una estimación aproximada del tiempo que necesitaremos grabar para no quedarnos sin batería o sin espacio de almacenamiento. Hay que tener en cuenta que las cámaras espías que no necesitan ir enchufadas a la corriente suelen ser objetos pequeños en los que no cabe una batería demasiado grande, por lo que suelen tener una autonomía limitada de entre 1 y 4 horas, dependiendo del producto.

Aunque podemos jugar con la calidad del video y con funciones como la detección de movimiento para aprovechar todo lo posible el almacenamiento disponible, si queremos grabar durante más de 4 horas, recomendamos usar una cámara espía que puedas dejar enchufada, como podría ser este cargador de móvil que puedes usar tanto en contextos privados, como de trabajo sin que levante ninguna sospecha.

 

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